Desde los valles Calchaquíes hasta los confines del mundo, existe una variedad de hospedajes que ofrecen la oportunidad única de disfrutar de paisajes espectaculares directamente desde sus ventanas.

Experimentar la belleza del canal de Beagle, las sierras de Tandil, la vastedad del glaciar Cagliero o la riqueza de la selva misionera es una realidad en estos lugares excepcionales. Recientemente, el 91% de los viajeros argentinos afirma que disfrutar de un hermoso paisaje natural es una razón clave para viajar. Además, el 50% reconoce que planea gastar más durante las vacaciones para compensar los limitados destinos visitados en años anteriores (según Booking.com).

Viajar con el lujo de disfrutar íntima y exclusivamente de vistas impresionantes desde la habitación de un hotel es una experiencia única. Es como si la conexión con el destino se intensificara desde esta perspectiva privada. Esta es la propuesta de los siguientes 7 hoteles distribuidos por Argentina.

El Tesoro Oculto de Bariloche Hotel Tronador, Río Negro

Situado en el Parque Nacional Nahuel Huapi, el Hotel Tronador es una joya escondida de Bariloche. Lleva el nombre de la montaña más alta del norte de la Patagonia, a la cual enfrenta, y está enmarcado por la belleza del lago Mascardi. “Los visitantes y nosotros mismos, que vivimos aquí, consideramos el entorno del hotel como un paraíso”, comentan desde el hotel.

En este paraíso, las habitaciones más apreciadas y recomendadas son las 36 y 37. Ubicadas en el edificio Bonete, la estructura más reciente del hotel de los años 70 (las más antiguas datan de 1929).

Orientadas hacia el noroeste, aunque la vegetación oculta el Tronador, ofrecen vistas perfectas del cerro Bonete y el Punta Negra al otro lado del lago. “Desde la elevación de estas habitaciones, se aprecia el lago desde una perspectiva superior, revelando sus colores variables según el clima y la luz: desde verde esmeralda hasta un azul lechoso, especialmente cuando las aguas del lago se mezclan con las del río Manso Superior de origen glaciar”, explica Diana Vereertbrugghen, de Administración. El momento ideal para regresar a la habitación después de un día de caminata es al atardecer, cuando la magia se duplica desde las alturas.

Vista Panorámica del Valle de Uco Casa de Uco, Mendoza

Casa de Uco, en Mendoza, es un proyecto excepcional y singular. Iniciado en 2008 por Alberto y Juan Tonconogy, padre e hijo con pasiones compartidas por el vino y los autos deportivos, esta aventura comenzó cuando participaron en el Rally de las Bodegas en la provincia. Alberto, siendo arquitecto, y Juan, ya inmerso en el ámbito del vino, decidieron concretar su proyecto en el lugar ideal: el Valle de Uco.

Originalmente concebido como un emprendimiento inmobiliario, donde los compradores podían poseer su propio viñedo y elaborar su vino, el concepto evolucionó. La demanda de un espacio donde los huéspedes pudieran experimentar la encantadora ‘vida de viñedo’ fue creciendo.

De esta forma, en 2014 nació Casa de Uco Vineyards & Wine Resort, con 16 habitaciones en un edificio principal con vistas a los viñedos y las montañas, específicamente al Cordón del Plata en las habitaciones estándar y a la laguna en las suites. En 2018, se agregaron tres villas que elevan aún más la experiencia, ofreciendo una impresionante vista panorámica de 360° sobre el Valle de Uco.

Un mirador hacia los Valles Calchaquíes Sala de Payogasta, Salta

Payogasta puede no ser el primer nombre que surge al pensar en Salta, pero este pueblo, a 11 kilómetros de Cachi, ofrece vistas inolvidables. Sala de Payogasta, una antigua casona restaurada situada a la entrada del pueblo, se encuentra en el corazón de los Valles Calchaquíes. Al abrir las ventanas de doble hoja en algunas de sus suites, parece que las montañas están justo al lado, casi en el jardín adyacente.

Orientados hacia la pre Cordillera de los Andes, estos cuartos ofrecen vistas majestuosas del Nevado de Cachi, especialmente de su cima más alta, Libertador San Martín. Las camas están estratégicamente posicionadas frente a estos grandes ventanales, brindando una vista espectacular desde la noche hasta el amanecer.

Con una arquitectura característica de principios del siglo XX, sencilla pero encantadora, las habitaciones del hotel son deliberadamente simples, permitiendo que el paisaje sea el verdadero protagonista. Sin embargo, detalles como una hoguera a leña y zonas de lectura añaden un toque especial, ideal para noches más frescas o momentos de relajación.

Exclusiva vista al Canal de Beagle Los Cauquenes Resort & Spa, Ushuaia

Llegar al extremo sur del mundo para admirar una vista tan imponente bien vale la pena. Ubicado en la playa del Canal de Beagle y rodeado por los picos nevados de la Cordillera de los Andes, se encuentra Los Cauquenes Resort & Spa. Este hotel de lujo ofrece 54 habitaciones y suites, cada una con acceso a una playa privada.

La Junior Suite es particularmente notable, con sus 41 m² divididos en dos ambientes y un balcón privado, perfecto para contemplar el vasto paisaje. Además, se puede solicitar el desayuno en la habitación y disfrutar de la vista desde la comodidad de la cama. Entre las comodidades de esta suite se incluyen una bañera con hidromasaje, productos de L’Occitane, una máquina de café Nespresso, un escritorio y una cama tamaño Queen.

Aquellos que no se alojen en esta habitación específica también podrán disfrutar de las vistas al canal desde diferentes áreas del hotel, como la piscina in-out, el jardín de invierno, la terraza, el spa y el gimnasio, entre otros espacios con vistas privilegiadas.

Terraza Privada con Vistas a las Sierras de Tandil Ave María, Buenos Aires

Ave María es el sueño hecho realidad de Asunción Pereyra Iraola, quien desde niña anhelaba tener su propio hotel. Inaugurado en 1997, este establecimiento está lleno de detalles únicos: edredones de plumas, camas con dosel, chimeneas encendidas, cortinas de plumetí español, comida casera proveniente de su propia huerta orgánica y una vista serena pero constantemente sorprendente por su diversidad de colores y vida natural.

Situado bajo las sierras de Tandil, Ave María es una casona construida en 1962 con un exquisito estilo francés, originalmente una casa familiar, lo cual se refleja en cada habitación, nombrada en honor a los miembros de la familia de Asunción, cariñosamente conocida como Asunti. “Siete hermanos y mi marido, a quien también le di un lugar especial”, comenta ella con una sonrisa.

Cada habitación del hotel ofrece una vista especial. Algunas dan al jardín de rosas y a los árboles frutales, otras a los agapanthus, una al laberinto interno y varias a las sierras y al jardín. Particularmente destacadas son aquellas con terraza individual y entrada privada al jardín y a la piscina, donde se pueden disfrutar desayunos y tés con una vista directa a la tranquilizadora belleza de las sierras de Tandil.