En la última década, viajar en tren ha resurgido como una tendencia popular, especialmente los viajes en trenes de larga distancia diseñados para disfrutar de varios días a bordo.

Estos viajes ferroviarios ofrecen una cualidad única, ya que no solo destacan por su lujo y confort, sino por brindar una experiencia inmersiva más allá del paisaje que se observa a través de las ventanas. Es como embarcarse en dos viajes en uno: el descubrimiento de nuevos destinos y la vivencia de momentos únicos dentro del tren.

Estos viajes, que se extienden por varios días, incluyen todos los servicios necesarios: alojamiento en camarotes compactos pero confortables, gastronomía de alta calidad servida por personal atento, y excursiones en cada parada. Los trenes suelen estar formados por coches de época, restaurados para mantener el esplendor de la era dorada de los viajes en tren, transportando a los pasajeros a una época pasada.

El Orient-Express, tal vez el tren más emblemático de este tipo, inició su servicio en 1883, creando una conexión entre París y Estambul. Su viaje inaugural, que duró más de 80 horas, llevó a sus 24 pasajeros a través de ciudades como Estrasburgo, Múnich, Viena, Budapest y Bucarest.

Este tren estaba equipado inicialmente con dos coches dormitorio, un coche restaurante y dos vagones para el equipaje. Henri Blowitz, uno de los primeros pasajeros y corresponsal para The Times, lo describió destacando la elegancia de la vajilla y la calidad de los vinos y champagnes ofrecidos a bordo. Un detalle distintivo era que las sábanas se cambiaban diariamente, una práctica poco común en aquel tiempo.

La oferta gastronómica era otro de los puntos fuertes, adaptándose a los productos locales a medida que el tren cruzaba diferentes regiones y países, destacando los quesos franceses y los embutidos alemanes.

A pesar de las interrupciones causadas por conflictos bélicos a lo largo de los años, el Orient-Express tuvo varias reencarnaciones. James Sherwood, un empresario estadounidense, jugó un papel crucial al rescatar y restaurar los antiguos coches del tren, relanzando el servicio en 1982 bajo el nombre Venice-Simplon Orient-Express. Hoy en día, ofrece tanto la ruta clásica París-Estambul, como trayectos más cortos, con precios que reflejan la exclusividad de la experiencia.

Para 2024, se planea la incorporación de nuevos coches al Orient-Express, rescatados de una estación y que serán renovados por un estudio parisino, prometiendo añadir aún más esplendor al ya legendario tren, manteniendo la ruta histórica de París a Estambul.

El Encanto del Al-Andalus

El tren Al-Andalus, una joya ferroviaria con orígenes que se remontan a 1929, fue inicialmente construido para la aristocracia británica, facilitando sus viajes estivales desde Caláis hacia la Riviera Francesa.

Adquirido en 1939 por la empresa de Ferrocarriles Españoles y posteriormente por Renfe en 1941, sus coches comenzaron a formar parte de la red ferroviaria española. No fue hasta 1982 que se estableció el itinerario Al-Andalus Expreso, que actualmente recorre el sur de España, abarcando ciudades como Sevilla, Málaga, Jerez, Ronda, Granada, Úbeda-Baeza y Córdoba, en un viaje que dura siete días y seis noches, operativo entre abril y octubre.

Conservando la grandeza de su época, los vagones del Al-Andalus, con más de un siglo de historia, mantienen elementos originales como los suelos de mármol y la grifería en los baños.

La decoración se caracteriza por su rica madera, tapicería de la época y cristalería fina, ofreciendo una experiencia culinaria de alto nivel con menús diseñados por chefs a bordo. El costo para dos personas inicia en 13.400 euros, incluyendo comidas completas, acceso a museos y excursiones.

El Viaje Nórdico del Transcantábrico

Desde 1983, el Transcantábrico ha surcado el norte de España, ofreciendo dos experiencias: el Costa Express, que conecta León con Ferrol, y el Gran Lujo, que une Santiago de Compostela con San Sebastián a lo largo de ocho días. A pesar de que el Gran Lujo comenzó a operar en 2009, rápidamente se convirtió en una opción favorita para quienes buscan aventuras ferroviarias.

El tren conserva vagones Pullman de 1923, que en su día ofrecían un servicio exclusivo con camarero individual y vajilla de la prestigiosa firma Elkington. Este «crucero sobre rieles» destaca por sus 14 suites de lujo y salones comunes, diseñados para el descanso nocturno sin interrupciones. La tarifa para una Suite Deluxe para dos personas es de 17.800 euros, cubriendo todas las comidas y excursiones.

La Odisea del Transiberiano

El Transiberiano, reconocido como uno de los trayectos ferroviarios más extensos del planeta, conecta Moscú con Vladivostok, atravesando 10.000 kilómetros, 87 ciudades, 800 estaciones y ocho husos horarios. Iniciada en 1880, la construcción de esta vasta red ferroviaria se extendió por 26 años, superando retos como la dinamitación de montañas y la edificación de puentes sobre ríos caudalosos.

Más allá de su importancia turística, el Transiberiano ha sido fundamental en el fomento de las relaciones comerciales entre Rusia, China y Mongolia.

Actualmente, existen diversas opciones de viaje, desde la ruta clásica hasta alternativas que conectan Moscú con Pekín, pasando por Ulán Bator o Manchuria, y ofreciendo desde compartimentos compartidos hasta el lujoso Golden Eagle, que dispone de suites con baño privado y servicios exclusivos, incluyendo guías personales y transporte en los destinos visitados.